
Ayer fui a ver el show “Tavella” en Lindolfo y salí frustrada porque yo hoy tenía que largar una nota al respecto y sólo tenía sensaciones muy intensas pero nada para escribir.
¿Cómo puedo describir algo que simplemente me ha shockeado? Sería arruinar mi sentimiento con palabras que jamás alcanzarían siquiera a rozar la realidad.
Yo vengo desde años siguiendo al Cuarteto de Nos y me encanta el papel que tiene cada uno de sus integrantes, pero no creí que adentro del bajista habitara semejante cosa.
Adentro de Santiago vive un genio que yo no había descubierto aún, y no digo “genio” solamente porque sea musicalmente inteligente sino por muchas cosas más.
Es muy difícil para mi hablar de algo que es tan auténtico y por ende, nuevo. Hasta ayer no existía la música de Tavella para mi, hoy sí existe y la vida es diferente a partir de este momento porque por fin comprobé que es una gran mentira eso de “Ya todo está inventado” lo cual confirma mi teoría sobre la existencia de una fuente creadora única que vive en cada compositor.
En el libro que estaré lanzando en breve acerca de la composición de canciones, incluí un capítulo exclusivamente dedicado a la composición en grupo. Para enriquecerme al respecto, entrevisté a Santiago y fue una experiencia magnífica. La entrevista no puedo mostrártela hoy porque mi computadora está internada en el CTI y todavía no responde, pero lo haré pronto y te puedes suscribir a mi boletín para recibirla.
Igual lo más importante que me dejó esa charla, es que pude ver un artista con una sensibilidad mucho más fina de la que había percibido hasta el momento. Sin temor, te digo que me habían comentado que Tavella era un pedante y un arrogante, y en media hora que estuvimos de charla, logró dejarme con el recuerdo de una persona inteligente pero no excesivamente intelectual, más bien sencilla, sensible y con un gran corazón.
Ayer lo vi en vivo y efectivamente, Santiago es sensiblemente inteligente. Lo demuestra con la sutileza de sus composiciones. Por momentos sentí que iba a llorar con esas melodías y atmósferas tan elevadoras, pero como me iba a permitir sensibilizarme cuando la letra decía ¡semejantes groserías! Sí, sí, me sentí confundida y con razón.
La música de Santiago es ingeniosa, de consistencia espesa, pero lo mejor de todo es que es agradable. Es el resultado de un compositor que tiene años de experiencia y que ha buceado en su mar hasta encontrar el tesoro.
El artista en el escenario, se comporta como una estrella que no necesita hacer nada sofisticado para demostrar lo que es. Al finalizar el show agarró una guitarra electroacústica y presentó su última canción a pesar de la dificultad que le generaba el puntear y cantar a la vez. Esto fue la frutilla de la torta que dejó en claro que “Santiago es una persona inteligente pero no excesivamente intelectual, más bien sencilla, sensible y con un gran corazón”. Resumiendo, ¡un genio!
Fuente: http://componercanciones.blogspot.com/2010/09/ingenio-in-genio.html